El cielo parece gris, espero que no llueva, no he cogido paraguas... pensaba que nadie me había echado de menos y, al llegar al café de siempre, la camarera, no la que me contaba sus problemas, sino la otra, la del turno de mañana, me sonríe y me dice: cuánto tiempo sin verte! yo le sonrío y le digo: si... mucho tiempo... perdiendo la mirada y pensando... si supieras cuánto tiempo... toda una eternidad... y es que hay eternidades mas eternas que otras, hay eternidades eternas y eternidades temporales... si... mucho tiempo, “tal vez ayer, o puede que otro día, pero no mucho”... cambié los perros urbanos de baretos por perros que no tienen dueño, ellos también regresan al amanecer borrachos; los ángeles pudorosos por ángeles que se cubren los ojos para guardar su decencia. Y nada de chapuzas, si hay que tirar el mundo se tira y con soberbia, la misma de un galán que convierte una canción en un himno...